Menú Cerrar

Compramos casa en Ourense: El mueble de la lavandería

Cuando llegamos a la casa de Ourense, la lavadora estaba instalada en el garaje, completamente a la vista. Funcionaba, sí, pero visualmente resultaba invasiva y desentonaba con la idea de orden y coherencia estética que desde el principio queríamos para la casa.

La solución definitiva estaba clara desde hacía tiempo: cuando se reformara la ruina anexa a la vivienda, donde en un futuro se proyectan dos suites, la idea era reservar allí un espacio específico para una lavandería cerrada, integrada desde el propio proyecto arquitectónico. El problema era el de siempre: los tiempos.

En febrero de 2026, la falta de disponibilidad de empresas de construcción hacía evidente que esa gran reforma no iba a materializarse ni a corto ni a medio plazo. De hecho, ya entonces parecía poco realista pensar que durante ese mismo año alguien pudiera siquiera desplazarse a la casa para elaborar un presupuesto.

Una solución intermedia, pero bien pensada

Ante ese escenario, optamos por una decisión práctica: resolver el problema ahora sin renunciar a una solución cuidada ni comprometer proyectos futuros. Aprovechando que ya contábamos con el carpintero que había realizado la cocina, una persona de absoluta confianza y con un nivel de ejecución más que probado, le encargamos el diseño y la fabricación de un mueble a medida para crear una estación de lavado y secado en el garaje.

La premisa era clara: integrar la lavadora y la secadora en un único mueble cerrado, que ordenara visualmente el espacio y dialogara con la estética general de la casa. Además, el diseño debía contemplar un detalle importante para el día a día: el mueble tendría patas, de forma que el robot aspirador pudiera pasar por debajo sin dificultad y mantener limpio el suelo del garaje.

Presupuesto, materiales y decisiones realistas

El presupuesto final fue de 970 euros. Es una cifra elevada si se mira de forma aislada, pero inevitable cuando se trata de un mueble completamente a medida. No existen soluciones similares en el mercado: o se acepta un mueble estándar que no encaja, o se diseña uno desde cero.

Inicialmente, la idea era utilizar el mismo material negro mate de la cocina, pero esa opción duplicaba el coste del mueble. Finalmente, se optó por un material más económico, manteniendo el acabado oscuro que encaja con la paleta cromática de la casa de Ourense, donde predominan los tonos negros, marrón oscuro y verde.

En nuestro caso, el precio nunca fue el principal punto de fricción. Manuel había sido, de hecho, el presupuesto más ajustado durante la reforma de la cocina y su trabajo había sido impecable. Cuando alguien cumple, trabaja bien y no genera problemas, se convierte automáticamente en una persona con la que quieres seguir contando.

Una instalación sin sobresaltos

Durante uno de nuestros viajes, el carpintero se quedó con las llaves de la casa y realizó la instalación del mueble del garaje sin ningún contratiempo. Otro trabajo más resuelto sin incidencias, sin estrés y sin improvisaciones.

En ese sentido, la experiencia con la casa de Ourense ha sido, hasta ahora, excepcional. Muy distinta a lo vivido en la casa de Oporto, donde cada intervención parecía venir acompañada de complicaciones adicionales. Aquí, en cambio, las pequeñas reformas han ido cerrándose de manera ordenada y sin dramas innecesarios.

El mueble se fabricó en enero y se pagó finalmente en febrero, sin prisas ni presiones. Aprovechando esa visita, se ajustaron algunos detalles relacionados con la secadora y se habló incluso de un futuro proyecto: la posible instalación de una escalera en el garaje.

Una reforma pequeña que mejora el día a día

Con esta intervención, el garaje cuenta ahora con una estación de lavado y secado en condiciones, perfectamente integrada y funcional. Independientemente de que algún día se lleve a cabo la reforma de la ruina, esta solución ya está resuelta.

No se trata de una gran obra ni de una reforma llamativa, pero sí de una de esas decisiones que mejoran de forma muy clara la experiencia cotidiana de la casa. A veces, esperar a la reforma perfecta implica convivir durante años con soluciones que no terminan de convencernos.

En este caso, optar por una pequeña reforma en el garaje fue una forma de avanzar, cerrar un tema pendiente y seguir construyendo la casa con coherencia, paso a paso, sin renunciar ni al orden ni a la estética.

Más artículos sobre la búsqueda y compra de nuestra segunda casa:

https://www.barbierika.com/2025/09/04/compramos-casa-en-ourense-parte-5-la-vecina-loca-y-acosadora
https://www.barbierika.com/2025/09/18/compramos-casa-en-ourense-la-vecina-que-intento-enganarnos-para-que-le-arreglaramos-sus-humedades
https://www.barbierika.com/?p=21020&preview_id=21020&preview_nonce=c6cef2d0a6&preview=true&_thumbnail_id=21021
https://www.barbierika.com/?p=21049&preview_id=21049&preview_nonce=feda1da325&preview=true&_thumbnail_id=21051

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *