Hola a todos,
Quiero compartir mi experiencia personal con Raga Ortodoncia, una conocida clínica de ortodoncia en Valencia, porque creo que cuando hablamos de tratamientos dentales y presupuestos elevados es importante poder leer experiencias reales antes de tomar decisiones.
Durante una estancia temporal en Valencia se me rompió la barra del retenedor fijo que llevaba después de haber terminado mi ortodoncia años atrás.
Decidí buscar una opción para solucionar el problema y en ese momento solo leí las reseñas positivas.
Llamé a varias clínicas dejando claro desde el principio que necesitaba una solución rápida porque era una urgencia, me iba de viaje pocos días después, no residía en España, y no buscaba comenzar una nueva ortodoncia ni convertirme en paciente habitual.
Desde el primer momento expliqué claramente que mi única intención era cambiar la barra rota, hacer el nuevo retenedor, y nada más.
Sin embargo, la consulta terminó desarrollándose de una forma muy distinta a lo que yo esperaba.
Durante la visita comenzaron a realizarme fotografías y revisiones bastante completas pese a que yo había dejado claro que acudía únicamente por un problema puntual con el retenedor fijo. Personalmente, aquello me sorprendió porque sentí que la consulta empezaba a orientarse hacia una valoración mucho más amplia de la necesaria para el motivo concreto por el que yo había ido.
Posteriormente el doctor revisó mi caso y, una de las opciones que se me planteaban era mantener la barra tal y como estaba y simplemente controlar la evolución más adelante si los dientes se movían. Es decir, dejar la barra rota ya que era lo que él hacía con sus pacientes y si los dientes se movían, me pondría ortodoncia.
¿Qué lógica tiene eso?
Aquello me generó bastante inseguridad porque precisamente había acudido buscando sustituir una barra dañada. Desde mi punto de vista, si el retenedor fijo (la barra) se había colocado originalmente para mantener la posición de los dientes, lo lógico era reemplazarlo correctamente y no esperar a que se movieran los dientes y tener que gastar 4000 euros en un nuevo tratamiento de ortodoncia.
A partir de ahí la conversación empezó a centrarse en otros aspectos relacionados con mi mordida que estaba fatal, la posición de los dientes y la seguridad de necesitar nuevamente ortodoncia en el futuro.
Después de que me dijera eso, yo entendía que me quería dejar la barra rota a propósito para que se me movieran los dientes y luego tener que pagarle el tratamiento de ortodoncia.
Finalmente, luego de insistir en que lo único que quería era que me cambiaran la barra, me indicaron que tenían que prepararme un presupuesto y que debía volver otro día.
Esto, luego de que yo había dejado muy claro y había repetido una y otra vez que debían cambiarme la barra el mismo día y hacer el retenedor el mismo día. La única razón por la que había asistido a esta clínica es porque me habían confirmado que podían hacerlo.
Cuando vi el presupuesto me quedé en shock por el importe total y por los distintos conceptos incluidos.
Según el documento que me entregaron:
- la retirada y colocación del retenedor fijo superior costaba 250€,
- la férula superior de retención costaba 190€,
- y además aparecía un concepto de 200€ por “coste de visitas con doctor”.

Es decir, una consulta destinada únicamente a solucionar una barra rota costaba 640€.
Supuestamente, esos 200 euros de “costes de visitas con el doctor” incluían una garantía de un año. ¿No habían entendido que no vivía en España?
Tiempo después publiqué una reseña explicando mi experiencia y recibí una respuesta de la clínica indicando que los 200€ correspondían al total de las visitas necesarias con el doctor y no a una única visita individual.
Pero ¿Cuántas visitas eran necesarias para que el doctor fuera capaz de colocar una barra fija y hacer un retenedor?
Lógicamente no volví porque me habían engañado diciéndome que me cambiarían la barra y me harían el retenedor el mismo día, me habían hecho perder el tiempo con fotos y demás historias, no me habían resuelto el problema y para colmo, me habían dado un presupuesto con un importe que me parece muy desorbitado.
Tiempo después también revisé con más detalle las reseñas de Raga Ortodoncia en Google Maps y encontré varias opiniones negativas de otros usuarios que describían experiencias poco satisfactorias.
Algunas de esas reseñas mencionaban supuestas dificultades para mantener publicadas determinadas opiniones negativas o comentaban que la clínica incentivaba a pacientes a dejar valoraciones positivas mediante promociones o ventajas relacionadas con blanqueamientos dentales.
Leer ese tipo de opiniones reforzó mi sensación de desconfianza y me hizo sentir más tranquila con la decisión de no continuar allí.
Poco después me di cuenta de que mi reseña había desaparecido temporalmente de Google Maps. En aquel momento tuve la impresión de que había sido reportada, aunque de manera evidente no puedo saber exactamente qué ocurrió internamente ni quién inició el proceso.
Decidí apelar la eliminación porque la reseña describía una experiencia real vivida por mí como paciente. Finalmente, la publicación volvió a aparecer visible en Google Maps.
Tras eso también recibí muchas llamadas y posteriormente un correo electrónico por parte de la clínica. En ese email, Javier Raga explicaba nuevamente su versión sobre el presupuesto, lamentaba que mi experiencia hubiera sido negativa y me pedía, de forma educada, si podía “matizar” la reseña porque daba la impresión de que la clínica era “de lo peor”.
Personalmente me sorprendió bastante que meses después todavía existiera tanta preocupación por una única reseña negativa, especialmente teniendo en cuenta que se trataba simplemente de mi experiencia individual como paciente y que la clínica contaba con muchas otras valoraciones positivas.
Aun así, agradezco que el tono del correo fuera correcto y respetuoso, aunque mi percepción general sobre la experiencia no cambió.

Después de todo esto, mi recomendación personal es:
- Leer siempre las reseñas negativas. Dependiendo del contenido, a veces una reseña negativa vale más que muchas positivas.
- Pedir siempre presupuestos detallados,
- Solicitar explicaciones claras sobre cada concepto y que queden por escrito para que luego no digan “que hubo error de interpretación”
- Comparar varias clínicas antes de aceptar tratamientos,
- Guardar toda la documentación,
- No tomar decisiones con presión o prisas.
- Por último, en base a mi experiencia, si prometen una cosa por teléfono y luego en la consulta pretenden hacer otra, ésa es la mayor red flag.
La salud dental implica tiempo, dinero y confianza, y creo que cualquier paciente merece sentirse informado, escuchado y cómodo durante todo el proceso.
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