Durante varios años estuvimos explorando distintos países con una idea bastante clara: encontrar una residencia fiscal más favorable que la de España, pero que al mismo tiempo ofreciera una buena calidad de vida.
Lo que empezó como una curiosidad terminó convirtiéndose en un proceso largo de viajes, investigación fiscal y experiencias personales en diferentes países. A lo largo de ese camino visitamos destinos en Latinoamérica, Europa y Oriente Medio, analizando tanto su fiscalidad como la vida cotidiana que podríamos tener allí.
Esta es la historia de esa búsqueda.
La primera idea: mudarnos a Latinoamérica
Entre 2018 y 2020 nuestra primera idea fue mudarnos a algún país de Latinoamérica. El idioma, la cercanía cultural y el menor coste de vida hacían pensar que podría ser una buena alternativa.
El país que inicialmente más nos interesaba era Mexico.
Nuestra idea era clara: vivir en algún destino costero con buena calidad de vida —lugares como Sayulita— mientras trabajábamos para empresas internacionales con salarios competitivos.
La idea, en teoría, era perfecta: vivir en un entorno paradisíaco, con un coste de vida menor y manteniendo ingresos internacionales. Sin embargo, la realidad fue distinta.
Durante un mes viajamos por el país, visitamos lugares como Playa del Carmen y realizamos numerosas entrevistas de trabajo. Ninguna de las empresas con las que hablamos pudo ofrecernos los salarios que buscábamos, ni estaban dispuestas a gestionar permisos de residencia laboral.
Además, descubrimos otros factores que no habíamos considerado inicialmente:
- Las vacaciones laborales son mucho más limitadas que en Europa
- El sistema sanitario funciona principalmente de forma privada
- La fiscalidad no es necesariamente tan baja como suele pensarse
Después de visitar también países como Colombia y Ecuador, llegamos a la conclusión de que Latinoamérica no era el lugar donde queríamos establecer nuestra vida a largo plazo.
Después de haber vivido en Europa, llegamos a una conclusión clara: aunque los países europeos no son perfectos, tienden a ofrecer una mayor calidad de vida que la mayoría de los países de Latinoamérica. Uno de los factores clave es la seguridad: en muchas zonas de Latinoamérica existe un alto nivel de delincuencia e inseguridad, lo que impacta directamente en la vida diaria y en la tranquilidad. En cambio, Europa suele ofrecer un entorno más seguro, junto con sistemas de sanidad, infraestructuras y estabilidad mucho más sólidos, lo que marca una gran diferencia cuando se trata de plantearse una vida a largo plazo y no solo una experiencia temporal.
El cambio de estrategia: el trabajo remoto
A partir de 2020 nuestra situación cambió completamente.
Diego y yo comenzamos a trabajar de forma remota para una empresa estadounidense, lo que eliminó uno de los mayores obstáculos que habíamos encontrado hasta entonces: depender del mercado laboral del país donde quisiéramos vivir. Eso cambió totalmente nuestra estrategia.
Ya no necesitábamos encontrar trabajo en el país al que nos mudáramos. Ahora podíamos elegir el país en función de su fiscalidad, su calidad de vida y sus facilidades para residentes internacionales.
Panamá: el primer país que investigamos fiscalmente
Uno de los primeros destinos que analizamos fue Panamá.
Panamá durante años tuvo fama internacional como país con ventajas fiscales importantes, especialmente porque utiliza un sistema de tributación territorial.
Esto significa que:
- Solo se pagan impuestos sobre ingresos generados dentro del país
- Los ingresos obtenidos en el extranjero normalmente no tributan allí
Para alguien que trabaja de forma remota con ingresos internacionales, esto puede resultar muy atractivo.
Sin embargo, en la práctica descubrimos que el sistema bancario se ha vuelto mucho más estricto que en el pasado y que establecerse legalmente allí implica varios procesos administrativos que no siempre son tan simples como se presentan en internet.
Turquía: una exploración breve
En 2020 también viajamos a Turquía, en parte porque Diego tenía un amigo viviendo allí.
Turquía es un país fascinante culturalmente, pero después de visitarlo entendimos que no era un lugar donde quisiéramos vivir a largo plazo.
El descubrimiento de Portugal
En 2021 comenzamos a explorar Portugal. Nuestro primer destino fue Madeira, que en aquel momento se estaba posicionando como uno de los centros europeos para nómadas digitales.
La isla ofrecía muchas facilidades:
- Coworkings gratuitos
- Descuentos en alojamientos
- Comunidad internacional de trabajadores remotos
- Políticas públicas para atraer talento digital
Incluso durante las restricciones del COVID realizaban tests gratuitos en el aeropuerto para viajeros.
A pesar de todas esas iniciativas, después de dos semanas decidimos irnos.
La isla es espectacular, pero para nosotros tenía varios inconvenientes para la vida diaria:
- Dependes del auto prácticamente para todo
- El transporte público es limitado en Funchal e inexistente fuera de Funchal
- Las calles tienen pendientes muy pronunciadas
- El alojamiento es caro
- No hay nada que hacer, ni sitios para caminar.
- Al ser todo túneles, tampoco es un sitio agradable para salir a hacer bicicleta
- Sanidad pública limitada
- Supermercados mal abastecidos
Algarve: belleza natural fuera de temporada
Después visitamos el Algarve.
Tuvimos suerte con el momento del viaje: era temporada baja justo después del COVID, por lo que las playas estaban prácticamente vacías y los precios de alojamiento eran razonables.
El Algarve es una región espectacular, pero también muy marcada por el turismo estacional. No nos gustó para vivir.
Porto: una ciudad que nos enamoró
Desde Algarve viajamos a Porto. En ese momento lo visitamos simplemente como turistas y la ciudad nos pareció preciosa: arquitectura histórica, barrios con carácter y el río Douro atravesando la ciudad.
Porto quedó inmediatamente en nuestra lista de posibles lugares para vivir.
El régimen fiscal portugués
Uno de los motivos por los que Portugal resultaba atractivo era su régimen fiscal para nuevos residentes: el Non-Habitual Resident.
Este sistema permite a determinados profesionales tributar aproximadamente al 20 % sobre ciertos ingresos durante un periodo de hasta 10 años.
En internet se hablaba mucho de que se pagaba 0 % de impuestos, algo que en realidad depende de muchos factores y no siempre se aplica. Aun así, el sistema parecía bastante competitivo comparado con España.
Malta: otra opción fiscal sobre el papel
En 2021 también visitamos Malta, un país que en aquel momento aparecía con frecuencia en listas de destinos fiscales favorables.
Sin embargo, el sistema maltés resultaba bastante complejo y normalmente requiere intermediarios y estructuras fiscales específicas.
Además, después de visitar la isla, Malta tampoco nos gustó como lugar para vivir: alta urbanización, pocas playas de arena y muy contaminadas, transporte público inexistente, clima muy duro, corrupción, mucha suciedad, y una sensación general que no encajaba con lo que buscábamos.
Andorra: naturaleza y baja fiscalidad
También exploramos Andorra.
El país tiene uno de los sistemas fiscales más bajos de Europa:
- IRPF máximo del 10 %
- Impuesto de sociedades del 10 %
- IVA de aproximadamente 4,5 %
Sin embargo, para establecer residencia siendo trabajador autónomo suele ser necesario cumplir ciertos requisitos económicos, como depósitos financieros o inversiones, y el país tiene un clima bastante duro durante el invierno.
Aunque no nos disgustó, tampoco terminó de convencernos en ese momento. Además, para inicios de 2026, los precios de las casas en Andorra partían del millón de euros.
Mudarnos finalmente a Porto
Después de todo ese proceso, en septiembre de 2022 decidimos mudarnos a Porto.
En aquel momento los precios de vivienda todavía eran más bajos que en muchas ciudades españolas. Además, queríamos empezar una nueva etapa después de varios años viviendo en Valencia.
Experiencia extremadamente traumática viviendo en Portugal
Nada más llegar fuimos estafados con la compra de una casa que no se podía vender porque era ilegal. A partir de ahí comenzó una cadena de problemas que marcaron completamente nuestra experiencia viviendo en el país.
A lo largo de estos años nos hemos encontrado repetidamente con situaciones en las que personas o empresas actuaban de forma fraudulenta: estafas, abusos y prácticas claramente ilegales. Lo más grave no es solo que estas situaciones ocurran, sino que cuando intentas defenderte el sistema termina funcionando a favor de los criminales.
En nuestra experiencia, el problema no ha sido un caso aislado. Hemos visto cómo, en muchas ocasiones, quienes estafan o actúan de forma ilegal terminan denunciando o acosando a las propias víctimas, y son los criminales los que ganan los juicios.
Esto genera una sensación constante de inseguridad y de desprotección.
Después de vivir todo esto, nuestra percepción del país cambió completamente. Por eso, a pesar de haber venido con la intención de establecernos aquí a largo plazo, hemos vuelto a plantearnos seriamente la posibilidad de cambiar de residencia lo antes posible.
Emiratos Árabes Unidos: el destino fiscal del momento
En los últimos años uno de los países más populares para cambiar de residencia fiscal ha sido Emiratos Árabes Unidos, especialmente ciudades como Dubai.
El atractivo fiscal es evidente:
- 0 % de impuesto sobre la renta personal
- IVA del 5 %
- Facilidades para empresas internacionales
Comparado con Europa:
- Portugal tiene un IVA del 23 %
- España tiene un IVA del 21 %
Sin embargo, después de visitar el país y analizar cómo sería la vida allí, también concluimos que no encaja con nuestro estilo de vida. Además, lo que nos ahorrábamos de impuestos, lo gastaríamos en un costo de vida que es mucho más alto que el que tenemos en Portugal.
El régimen fiscal para impatriados en España
Curiosamente, una opción que ahora estamos considerando es volver a España utilizando el régimen fiscal conocido como Beckham Law.
Este sistema permite tributar con un tipo fijo del 24 % durante seis años a personas que trasladan su residencia fiscal a España después de haber vivido fuera. Puede aplicarse tanto a extranjeros como a españoles que regresan tras varios años en el extranjero.
Un posible hogar en Galicia
Hoy en día también estamos valorando otra posibilidad de irnos a vivir permanentemente e nuestra casa de Galicia. Es un lugar tranquilo, con buena calidad de vida y muy diferente al ritmo de las grandes ciudades.
Si lo hiciéramos, probablemente sería utilizando ese régimen fiscal especial durante los primeros años.
La conclusión de todo este proceso
Después de explorar tantos países hemos aprendido algo importante: elegir una residencia fiscal no es solo una cuestión de impuestos.
También influyen factores como la calidad de vida, la seguridad jurídica, la estabilidad del país, la cultura y el entorno y, sobre todo, si realmente puedes imaginar tu vida allí
Por ahora seguimos en ese proceso de búsqueda, con la mente abierta a nuevas opciones que puedan aparecer en el futuro.