Hola a todos,
Aunque Emiratos Árabes Unidos tiene aspectos muy impresionantes desde el punto de vista urbano y de infraestructura, también hay varias realidades del país que conviene conocer antes de plantearse vivir allí.
Cuando uno empieza a observar cómo funciona la sociedad más allá de la imagen turística, aparecen cuestiones importantes.
Aquí tienen la primera parte de este post:
Un modelo económico construido con trabajadores migrantes y la esclavitud moderna
Uno de los aspectos más debatidos sobre Emiratos Árabes Unidos es su dependencia del trabajo de migrantes extranjeros. Actualmente, aproximadamente el 85-90 % de la población del país es extranjera. La mayoría procede de países como: India, Pakistán, Bangladesh, Nepal, Filipinas, Sri Lanka.
Muchos de estos trabajadores se emplean en sectores como: construcción, limpieza, mantenimiento, hostelería, servicio doméstico.
Durante décadas el sistema laboral del país ha estado vinculado al llamado sistema de patrocinio (kafala), que vinculaba la residencia legal de un trabajador directamente a su empleador. Diversas organizaciones internacionales han criticado este sistema porque podía facilitar situaciones de abuso laboral.
Entre los problemas denunciados durante años se encuentran: jornadas laborales extremadamente largas, salarios muy bajos, retención de pasaportes, dificultades para cambiar de empleo.
Estos trabajadores migrantes también llegan al país tras pagar altas comisiones a agencias de contratación en sus países de origen, lo que genera situaciones de endeudamiento antes incluso de comenzar a trabajar y, por lo tanto, gran vulnerabilidad económica.
Otro aspecto poco visible para muchos visitantes son los llamados “labour camps”, zonas residenciales donde viven muchos trabajadores migrantes que trabajan en construcción o en servicios. Estos campamentos suelen situarse en las afueras de las ciudades, lejos de las zonas turísticas o residenciales. Los informes de organizaciones de derechos humanos han señalado problemas como hacinamiento, instalaciones limitadas, transporte largo hacia los lugares de trabajo.
Aunque las condiciones varían según la empresa y el sector, este tipo de alojamiento refleja la gran separación social existente entre diferentes grupos de población dentro del país.
Durante nuestro viaje vimos escenas que inevitablemente hacen pensar en estas condiciones. En el hotel de Dubai donde nos alojábamos había edificios en construcción alrededor y trabajaban durante toda la noche.
Es difícil no preguntarse en qué condiciones laborales se está produciendo gran parte de ese desarrollo urbano.
Realidades diferentes según el tipo de trabajo
También es cierto que la experiencia puede variar mucho dependiendo del empleo. Por ejemplo, hablando con un trabajador del hotel originario de India, nos comentó que para él trabajar en Emiratos Árabes Unidos era mejor que hacerlo en su país. Según nos explicó, en India trabajaba 12 horas al día, mientras que allí trabajaba ocho horas y ganaba más dinero.
Sin embargo, el sistema en su conjunto sigue generando una desigualdad social muy marcada entre distintos grupos de población.
Una sociedad con una gran desigualdad social
Emiratos Árabes Unidos tiene una estructura social muy particular. Por un lado está una minoría de ciudadanos emiratíes, que representan alrededor del 10-15 % de la población. Por otro lado está la gran mayoría de residentes extranjeros, que trabajan en el país, pero no tienen los mismos derechos sociales.
Los ciudadanos emiratíes tienen acceso a beneficios como sanidad pública financiada por el Estado, ayudas sociales, programas de vivienda, apoyo económico en determinadas situaciones, etc. Los residentes extranjeros, en cambio, normalmente no tienen acceso a estos beneficios.
El estatus legal de los extranjeros
En Emiratos Árabes Unidos la residencia de la mayoría de los extranjeros depende de un visado vinculado a su empleo o a una empresa. Esto significa que, si una persona pierde su trabajo, su permiso de residencia puede verse afectado. Generalmente existe un plazo limitado para encontrar otro empleo. Si no se consigue, la persona puede verse obligada a abandonar el país.
Esto es muy diferente a lo que ocurre en muchos países europeos, donde existen prestaciones por desempleo, ayudas sociales, derechos de residencia más estables.
El sistema sanitario
Los ciudadanos emiratíes suelen tener acceso a sanidad pública financiada por el Estado.
Los residentes extranjeros, en cambio, necesitan seguro médico privado obligatorio. Muchas empresas lo proporcionan a sus empleados, pero si no es así, el residente debe pagarlo por su cuenta.
Los costes médicos pueden ser muy elevados, comparables en algunos casos a sistemas sanitarios privados como el de Estados Unidos.
La cuestión de la nacionalidad
Otro aspecto importante es que obtener la nacionalidad emiratí es extremadamente difícil. La ciudadanía se basa principalmente en la descendencia familiar, especialmente por vía paterna. Incluso personas que llevan décadas viviendo y trabajando en el país suelen seguir siendo residentes extranjeros sin acceso a la ciudadanía.
En algunos casos excepcionales el gobierno puede conceder la nacionalidad a personas que han hecho contribuciones especiales al país, pero son situaciones muy poco frecuentes.
El tema de nacionalidad, matrimonio y divorcio en Emiratos Árabes Unidos es complejo y está muy condicionado por la legislación de ciudadanía y por el derecho de familia basado en la sharía.
Qué ocurre si una mujer extranjera se casa con un hombre emiratí
Cuando una mujer extranjera se casa con un hombre ciudadano de Emiratos, puede solicitar la nacionalidad, pero no es automática. Normalmente se requiere varios años de matrimonio (tradicionalmente alrededor de 7 años con hijos o 10 años sin hijos), aprobación de las autoridades, renunciar a la nacionalidad anterior en algunos casos.
Es decir, el matrimonio no otorga ciudadanía inmediata, sino la posibilidad de solicitarla.
Si una mujer extranjera obtiene la ciudadanía a través del matrimonio y luego se divorcia, las autoridades pueden revisar o revocar esa nacionalidad, especialmente si consideran que el vínculo con el país desaparece. No es un proceso automático en todos los casos, pero la ley permite retirar la ciudadanía adquirida por matrimonio.
Esto refleja el hecho de que la ciudadanía en el país se considera principalmente vinculada a la familia emiratí.
El tema de los hijos se rige por el derecho de familia basado en la sharía, aunque con algunas reformas recientes. En general, los hijos de un padre emiratí obtienen automáticamente la nacionalidad emiratí. Tras un divorcio, la custodia física de los hijos pequeños suele recaer en la madre, al menos durante los primeros años, Sin embargo, el padre mantiene la tutela legal y tiene autoridad sobre decisiones importantes (educación, viajes, etc.). En muchos casos, cuando los hijos crecen, la custodia puede pasar al padre.
Además, si la madre extranjera pierde su residencia legal o abandona el país, puede enfrentarse a dificultades para mantener la custodia.
El caso inverso: mujer emiratí con extranjero
Durante muchos años, si una mujer emiratí se casaba con un extranjero, sus hijos no obtenían automáticamente la nacionalidad. Esto generó críticas sobre desigualdad de género.
En los últimos años se han introducido reformas que permiten que los hijos de mujeres emiratíes soliciten la ciudadanía, aunque el proceso sigue siendo más complicado que en el caso de padre emiratí.
Igualdad de género
En términos generales, la participación femenina en el mercado laboral ha aumentado bastante en los últimos años.
- Aproximadamente 54 % de las mujeres en edad laboral participan en el mercado de trabajo.
- Sin embargo, la participación masculina es mucho mayor, cercana al 90 %, lo que muestra una diferencia significativa
Esto significa que, aunque la participación femenina ha crecido, todavía existe una brecha laboral importante entre hombres y mujeres. Además, las mujeres representan aproximadamente 34,6 % de la fuerza laboral total del país.
En cuanto a posiciones de poder, las cifras muestran una realidad mixta. En el sector empresarial solo 22 % de los cargos directivos están ocupados por mujeres, y alrededor del 13 % de los puestos ejecutivos de máximo nivel (C-suite) están ocupados por mujeres. Esto indica que, aunque cada vez hay más mujeres trabajando, el acceso a las posiciones más altas sigue siendo limitado.
En el ámbito corporativo las mujeres ocupan aproximadamente 15 % de los puestos en consejos de administración en empresas cotizadas.
Curiosamente, en el sector público la presencia de mujeres es mucho mayor. Las mujeres ocupan alrededor de 66 % de los empleos del sector público. Aproximadamente 30 % de los puestos de liderazgo gubernamental están ocupados por mujeres. Además, varias mujeres forman parte del Consejo de Ministros del país.
Esto significa que el gobierno ha promovido activamente la participación femenina en el sector público.
El país también ha intentado mejorar la representación femenina en política. El parlamento consultivo del país (Federal National Council) tiene paridad entre hombres y mujeres, lo que significa que aproximadamente 50 % de los miembros son mujeres.
Las mujeres están particularmente presentes en sectores como educación, sanidad, administración pública. Por ejemplo: más del 40 % de los trabajadores del sector educativo son mujeres, y aproximadamente 35 % trabajan en sanidad.
En el Global Gender Gap Index del Foro Económico Mundial, el país suele situarse en una posición intermedia a nivel mundial. Según algunos datos, el país ha alcanzado aproximadamente 72 % de igualdad de género en indicadores globales, lo que muestra avances, pero todavía con margen de mejora.
Varias organizaciones internacionales han señalado que siguen existiendo desigualdades legales importantes.
El sistema jurídico del país combina derecho civil con elementos de ley islámica (Sharia), lo que puede afectar cuestiones relacionadas con matrimonio, divorcio, custodia de hijos, herencias. En algunos casos, estas normas pueden otorgar derechos diferentes a hombres y mujeres dentro del derecho familiar.
El país ha impulsado políticas para mejorar la participación femenina en educación, política y sector público, pero la igualdad plena entre hombres y mujeres no se ha alcanzado, especialmente en el ámbito legal y en las posiciones económicas de mayor poder.
El aborto
En Emiratos Árabes Unidos, el aborto está fuertemente restringido por ley. En general, interrumpir un embarazo es ilegal y solo está permitido en circunstancias muy limitadas.
El aborto solo puede realizarse legalmente cuando la vida de la madre está en peligro o cuando el feto presenta malformaciones graves incompatibles con la vida.
En estos casos, la interrupción del embarazo debe realizarse generalmente antes de las 12 semanas de gestación (aproximadamente 4 meses), que es el límite que muchas interpretaciones de la ley islámica consideran relevante para este tipo de decisiones médicas.
Además, el procedimiento debe cumplir condiciones estrictas, como aprobación de médicos especializados, realización en hospitales autorizados, documentación médica que justifique la intervención. Fuera de esas circunstancias, el aborto está prohibido.
Durante muchos años, además, tener relaciones sexuales fuera del matrimonio era un delito penal en el país, lo que hacía que el tema del embarazo no deseado fuese aún más delicado.
En 2020 el país reformó algunas leyes relacionadas con la convivencia y las relaciones personales, pero el aborto sigue estando restringido.
Realizar un aborto fuera de las circunstancias permitidas puede implicar penas de prisión y multas, tanto para la mujer como para las personas que ayuden a realizar el procedimiento. Por este motivo, muchas mujeres que enfrentan embarazos no deseados en Emiratos Árabes Unidos suelen viajar a otros países donde el aborto es legal.
Aunque el país ha introducido algunas reformas legales en distintos ámbitos sociales en los últimos años, la regulación del aborto sigue reflejando una combinación de normas religiosas, valores sociales conservadores y legislación penal restrictiva.
Prostitución: entre prohibición legal y realidad social
Legalmente, la prostitución está prohibida en el país. Las leyes penales de Emiratos Árabes Unidos castigan tanto el ejercicio de la prostitución como actividades relacionadas con ella.
Desde el punto de vista legal, el país se presenta como un sistema que combate la prostitución y la explotación sexual. Sin embargo, en la práctica, muchos observadores y organizaciones señalan que existe una amplia industria de prostitución clandestina, especialmente en ciudades como Dubai.
A diferencia de los modelos abolicionistas que existen en algunos países europeos —donde se penaliza al cliente y se busca proteger a las mujeres— el modelo legal de Emiratos Árabes Unidos no sigue ese enfoque. En cambio, la legislación penaliza directamente la prostitución como actividad ilegal.
Esto significa que las mujeres que ejercen prostitución pueden enfrentarse a sanciones legales, lo que dificulta denunciar abusos o situaciones de explotación.
Otro problema relacionado es la trata de personas. El propio gobierno de Emiratos Árabes Unidos ha reconocido en distintos informes la existencia de redes de tráfico de mujeres para explotación sexual.
Organizaciones internacionales han señalado que este tipo de situaciones pueden ocurrir especialmente cuando las mujeres dependen de intermediarios o patrocinadores para obtener visados.
En los últimos años también han aparecido en medios de comunicación y redes sociales denuncias sobre fiestas privadas organizadas por hombres muy ricos, en las que se contrata a mujeres para participar en encuentros sexuales.
Algunas de estas historias han generado polémica internacional, especialmente cuando se han denunciado situaciones de violencia o abuso. Un caso que tuvo gran repercusión fue el de una mujer extranjera encontrada gravemente herida en una zona de construcción en Dubai, después de haber asistido a una de estas fiestas privadas.
Este tipo de episodios han alimentado el debate sobre la existencia de una cara oculta del lujo y la riqueza en la ciudad, donde la desigualdad económica y la vulnerabilidad de algunas mujeres pueden generar situaciones de explotación.
Por un lado, el país mantiene leyes muy conservadoras en materia de moral pública. Pero al mismo tiempo, su papel como centro global de turismo, negocios y lujo ha generado dinámicas sociales complejas donde ciertas actividades persisten en la práctica, aunque estén prohibidas por ley.
El coste real de vivir en Emiratos Árabes Unidos
Otro aspecto importante es el coste de vida.
A menudo se habla de Emiratos como un paraíso fiscal, pero cuando empiezas a hacer números la situación puede ser más compleja. Aunque no exista impuesto sobre la renta, el coste de vida en ciudades como Dubai puede ser muy alto.
Hay varios gastos importantes alquileres elevados, seguro médico privado, transporte dependiente del auto o taxi, ocio muy caro.
Cuando sumas todos estos factores, puede ocurrir que lo que te ahorras en impuestos lo termines gastando en el propio coste de vida del país.
En nuestro caso, por ejemplo, en Portugal ya tenemos vivienda propia, lo que cambia completamente la ecuación económica.
En nuestra opinión, Emiratos Árabes Unidos probablemente compensa sobre todo a personas con ingresos extremadamente altos. Para quienes ganan cantidades muy elevadas de dinero, la diferencia fiscal puede justificar el coste de vida. Para muchas otras situaciones, la ventaja fiscal no es tan clara.
Seguridad y experiencia como mujer
Un conocido que viaja con frecuencia a Dubai me había comentado que los hombres allí eran muy respetuosos con las mujeres.
Sin embargo, mi experiencia personal fue diferente. Durante casi todo el viaje estuve acompañada por Diego, pero en los pocos momentos en los que me quedé sola en espacios públicos, en varias ocasiones se acercaron hombres a hablar conmigo, a decirme cosas o a comentarme que era guapa.
No fueron situaciones graves, pero sí lo suficientemente frecuentes como para llamar la atención. Esto refleja algo que también ocurre en muchos otros países de la región: el acoso callejero hacia mujeres extranjeras no es algo raro.
Por eso, desde mi experiencia personal, tampoco diría que sea un lugar donde una mujer pueda moverse con una sensación de tranquilidad muy diferente a la que podría tener en otros países.
Libertad de expresión y sistema político
Otro aspecto importante a tener en cuenta en Emiratos Árabes Unidos es su sistema político y las limitaciones a la libertad de expresión.
El país no es una democracia. Emiratos Árabes Unidos es una monarquía federal formada por siete emiratos, cada uno gobernado por una familia real. El poder político está concentrado en estas familias gobernantes y no existen elecciones democráticas abiertas para elegir al gobierno nacional como ocurre en muchos países occidentales.
En este contexto, la libertad de expresión está muy limitada. Las leyes del país restringen fuertemente las críticas al gobierno, a los líderes políticos, a las instituciones del Estado o a determinados temas considerados sensibles. Publicar contenidos que las autoridades interpreten como ofensivos o perjudiciales para el Estado puede implicar multas, detenciones o deportaciones, especialmente en el caso de residentes extranjeros.
Además, el control sobre lo que se publica en redes sociales es muy estricto. Durante nuestra estancia, por ejemplo, comenzaron a circular rumores de que el gobierno estaba sancionando a personas que compartían vídeos o imágenes de los misiles o bombardeos que se estaban produciendo en la región.
Esto generaba una sensación incómoda, porque además de la preocupación por la situación de seguridad, también existía el temor de poder tener problemas legales simplemente por mostrar o comentar lo que estaba ocurriendo.
Por todo ello, organizaciones internacionales suelen situar a Emiratos Árabes Unidos entre los países con menor libertad de prensa y libertad de expresión, y muchas personas, especialmente los extranjeros, prefieren evitar hablar públicamente de temas políticos.
Experiencia con la comida vegana
Antes de reservar ambos hoteles en Dubai y Abu Dhabi, preguntamos específicamente si habría opciones veganas en el buffet. En los dos casos nos confirmaron que sí, que había muchas opciones y que, si necesitábamos algo más, los chefs podrían prepararlo sin problema.
En la práctica, la realidad fue diferente. Prácticamente no había opciones veganas, y ni siquiera platos que normalmente lo serían —como arroz o pasta simple— lo eran, porque estaban cocinados con ghee (mantequilla clarificada).
En el hotel de Dubai al menos intentaron adaptarse: si avisábamos al reservar los restaurantes, cuando llegábamos preparaban algún plato vegano. En cambio, en el hotel de Abu Dhabi fue mucho más complicado. No había nada disponible y muchos chefs no parecían tener claro qué significa vegano o plant-based. Varias veces nos aseguraban que un plato era vegano y luego descubríamos que llevaba leche, mantequilla, crema o huevo. A pesar de hablar cada día con un chef diferente y pedir que prepararan algo adecuado, la situación no mejoró durante toda la estancia.
Esto resulta sorprendente porque en ambas ciudades existen restaurantes completamente veganos y en los supermercados también hay secciones de productos veganos. Por eso llama la atención la falta de conocimiento y adaptación en hoteles internacionales, algo que además puede ser problemático no solo para personas veganas, sino también para quienes tienen alergias, intolerancias o necesidades alimentarias específicas, como personas celíacas.
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Después de este viaje, nuestra conclusión sobre Emiratos Árabes Unidos es clara. Personalmente, no es un destino que recomendaría ni siquiera para hacer turismo. Para el tipo de viajes que a mí me gustan, simplemente no ofrece nada especialmente interesante. Más allá de la arquitectura moderna y del lujo, la mayor parte de las actividades giran alrededor de centros comerciales, restaurantes y espacios pensados para el consumo.
Además, el viaje terminó siendo extremadamente caro. Coincidió con un conflicto bélico que complicó nuestro regreso y nos obligó a permanecer más tiempo del previsto en el país y a comprar varios vuelos adicionales. El último vuelo con el que conseguimos salir del país llegó a costarnos casi 5.000 euros, lo que encareció todavía más toda la experiencia.
Desde la perspectiva de vivir allí o establecer una residencia fiscal, nuestra conclusión también es negativa. La contaminación del aire, la ausencia de sanidad pública para extranjeros, la limitada libertad de expresión, el clima extremadamente duro durante gran parte del año, la falta de acceso a la naturaleza y un modelo social que no encaja con mis valores hacen que no sea un lugar donde me plantearía vivir.
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