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Hoteles, casas y glamping en Escocia: reseñas sinceras de mi viaje

Hola a todos,

Hoy les cuento sobre los alojamientos que reservé para el viaje de Escocia.

The Haymarket Hotel (Edimburgo) – 19 al 21 de septiembre

Nuestro primer alojamiento en Escocia fue este hotel en la zona de Haymarket, donde pasamos dos noches antes de recoger el coche de alquiler y continuar la ruta. La ubicación es práctica —se puede llegar caminando al centro y a las principales zonas de interés de Edimburgo—, además de ser tranquila y sin ruidos. Sin embargo, la experiencia fue muy negativa.

Desde la llegada, el hotel transmitió una mala sensación. La recepción olía mal, los azulejos del suelo estaban rotos, se notaba la falta de limpieza y no había ni un solo sofá o silla para sentarse. Además, al llegar temprano, usamos el baño común: estaba en pésimas condiciones, con moqueta (algo incomprensible para un baño), sucio y anticuado.

La habitación estaba ubicada en un sótano, al que se accedía por unas escaleras de madera que crujían. La decoración era extraña, con un aire psicodélico poco agradable. El techo presentaba manchas de humedad, el colchón estaba hundido y viejo, las almohadas y sábanas eran de mala calidad y el parqué estaba rayado y roto.

Contaba con una pequeña terraza exterior, pero estaba tan sucia que resultaba imposible utilizarla.

El baño era amplio, pero anticuado, con un acabado descuidado, la ducha llena de moho y apenas un jabón como único “amenity”. A todo esto, se sumó un detalle imperdonable: durante las dos noches que estuvimos, no limpiaron la habitación ni el baño.

El desayuno estaba Incluido en la tarifa, pero fue otra gran decepción. No había ninguna opción vegana ni alternativas para personas con alergias o restricciones alimentarias. Lo único disponible era el clásico English breakfast, huevos y leche de vaca para los cereales.

Al pedir una opción vegetal, nos dieron a regañadientes una bebida barista, pero fue lo único. En la práctica, lo único que pudimos desayunar fueron unos cereales con esa leche y un par de plátanos. Una carencia muy grave en un hotel que recibe viajeros internacionales.

Para colmo, la calefacción de la habitación no funcionaba. En septiembre ya hace bastante frío en Escocia y era totalmente necesario contar con calefacción. La del baño funcionó solo una noche, durante unas pocas horas, y al levantarnos ya estaba apagada.

Lo bueno

  • Ubicación práctica, se puede llegar caminando al centro.
  • Zona tranquila y sin ruidos.
  • Baño amplio (aunque mal cuidado).

Lo malo

  • Recepción en mal estado, sin lugar donde sentarse.
  • Sensación de suciedad generalizada.
  • El WIFI nunca funcionó
  • Habitación lúgubre en sótano, con humedad, colchón hundido y mobiliario viejo.
  • Terraza exterior sucia e inutilizable.
  • Baño anticuado, con moho y sin amenities.
  • Falta de limpieza durante la estancia.
  • Desayuno sin opciones veganas ni alternativas para alergias.
  • Calefacción que no funcionaba correctamente.

Glamness Pods – A Unique Experience in Converted Shipping Containers (Inverness) – 21 al 22 de septiembre

Elegimos este alojamiento en Inverness porque nos quedaba bien ubicado como punto intermedio antes de ir hacia la isla de Skye. Solo íbamos a pasar una noche, y aunque la idea de dormir en un contenedor reconvertido sonaba original, la experiencia fue bastante decepcionante.

Llegamos de noche con 1 °C en el exterior. Al entrar al contenedor, descubrimos que las estufas estaban apagadas, por lo que hacía prácticamente el mismo frío adentro que afuera. Intentamos encenderlas, pero no funcionaban. Llamamos al servicio de atención y nos prometieron enviar a alguien con una estufa eléctrica.

Cuando el chico llegó, las estufas empezaban a funcionar débilmente, pero aun así tardaron casi dos horas en calentar mínimamente el espacio. La estufa extra tampoco resolvió mucho: necesitó más de una hora para empezar a dar algo de calor. Inadmisible que un alojamiento en un clima tan frío no prevea encender la calefacción antes de la llegada de los huéspedes.

El contenedor era muy pequeño. Esto lo sabíamos al reservar, pero en la práctica resultó todavía más incómodo, porque con el equipaje dentro casi no se podía caminar. Para una sola persona con mochila quizá sea aceptable, pero para dos personas con maletas se vuelve incómodo.

El colchón estaba hundido y blando, las almohadas también de mala calidad. El baño era incómodo: ducha con cortina y un lavamanos diminuto, que al abrir el agua con un poco de presión salpicaba por todas partes.

En cuanto a limpieza, estaba medianamente correcto, bastante mejor que el hotel de Edimburgo.

Cada contenedor incluye una pequeña cocina básica, aunque mal equipada. Para preparar una cena rápida y un desayuno sencillo fue suficiente, pero no es un espacio pensado para cocinar con comodidad.

El alojamiento anunciaba Wi-Fi, pero nunca funcionó. Tampoco había desayuno incluido ni ningún extra que compensara las deficiencias.

Lo más chocante fue encontrar un cartel con las normas de la casa que, al final, amenazaba con una multa de £50 si no reciclabas correctamente, advirtiendo incluso que los huéspedes eran vigilados por cámaras de seguridad para comprobarlo. Ellos no tienen la consideración mínima de encender la calefacción antes de tu llegada, pero sí se preocupan por multarte si no reciclas y encima te piden que limpies todo antes de irte.

Lo bueno

  • Concepto original de glamping.
  • Mini cocina suficiente para una cena y un desayuno sencillo.

Lo malo

  • No dejaron encendidas las estufas antes de la llegada (inadmisible en un clima de 1 °C).
  • El contenedor tardó casi dos horas en calentarse.
  • Habitación extremadamente pequeña e incómoda si llevas equipaje.
  • Colchón y almohadas muy blandos.
  • Ducha con cortina y lavamanos ridículamente pequeño.
  • Cocina mal equipada.
  • Wi-Fi nunca funcionó.
  • Normas excesivas y poco acogedoras (multas por reciclaje y obligación de limpiar antes de salir).

Holiday Home Flo Anndra by Interhome (Kilmaluag, Isla de Skye) – 22 al 25 de septiembre

Reservar alojamiento en la isla de Skye fue una odisea: todo estaba lleno y lo único disponible era esta casa en Kilmaluag, en el extremo norte, lo más alejado posible de todo. Alrededor de 300 € por noche, un precio altísimo, así que pensábamos que sería un lugar con estándares elevados. Lamentablemente, no fue así.

Aunque los dueños vivían apenas a un kilómetro, no tuvieron la cortesía de recibirnos en persona. La llave estaba escondida bajo una maceta de flores, lo que ya de entrada nos pareció poco profesional para un alojamiento tan caro.

Por dentro, la casa se veía medianamente limpia, salvo por las alfombras, que estaban asquerosas y directamente las quitamos. La estufa de leña ya estaba preparada, lo que fue un detalle práctico, y la calefacción del baño estaba encendida, permitiendo mantener una temperatura agradable al llegar.

La casa era anticuada, con una obra poco cuidada y grifos de agua fría y caliente separados en lugar de un monomando. La ducha tenía cortina, lo que siempre resulta incómodo, y faltaban detalles básicos, como una toalla para los pies al salir de la ducha.

La cocina estaba medianamente equipada y contaba con lavadora, pero sin secadora. Algo incomprensible en un lugar tan frío y húmedo como Skye: poner una lavadora allí significa que la ropa no se seca nunca, por lo que era prácticamente inútil.

El colchón estaba blando y hundido, las almohadas y sábanas eran de mala calidad y la habitación tenía moqueta con un olor a polvo desagradable.

Lo más chocante es que ni siquiera había Wi-Fi. En pleno 2025, y pagando 300 € la noche, es absurdo que un alojamiento no ofrezca este servicio básico.

Cuando escribimos a través de Booking para señalar algunos problemas, el propietario respondió que debíamos contactar al “keykeeper” encargado de gestionar la casa en vez de él mismo, lo que denota una actitud desentendida hacia los huéspedes.

Lo bueno

  • Estufa de leña ya preparada.
  • Calefacción del baño encendida al llegar (temperatura agradable).
  • Cocina suficiente para lo básico.

Lo malo

  • Precio desorbitado para la calidad ofrecida.
  • Alfombras sucias y olor a polvo en la habitación.
  • Colchón, almohadas y sábanas de mala calidad.
  • Ducha con cortina y sin toalla de baño para los pies.
  • Lavadora sin secadora (impractica en clima frío y húmedo).
  • Casa anticuada, con obra mal hecha.
  • Ausencia de Wi-Fi.
  • Propietarios desentendidos, sin contacto directo.

Innisfree Guest House (Fort William) – 25 al 27 de septiembre

Después de varias experiencias mediocres, este fue sin duda el único alojamiento bueno del viaje. Lo teníamos reservado por dos noches y desde la llegada supimos que sería diferente.

Llegamos al mediodía, aunque el check-in estaba estipulado para las 16:00. Tocamos la puerta y la dueña nos atendió personalmente con mucha amabilidad: nos dijo que la habitación ya estaba lista y que podíamos instalarnos de inmediato.

En tiempos en los que casi todos los alojamientos se manejan con check-in automático, encontrar a una persona real que te reciba, te sonría y se tome la molestia de conversar contigo se siente ya como un lujo. Ese detalle humano marcó la diferencia desde el principio.

La casa transmitía calidez, cuidado y hospitalidad: desde la entrada hasta la habitación, todo estaba impecablemente limpio y bien mantenido.

La habitación era bonita, decorada con gusto y muy acogedora, con una mesita y dos sillas para poder comer o trabajar cómodamente. Tenía moqueta, pero a diferencia de todos los otros alojamientos, aquí estaba limpia, sin olores a polvo ni humedad.

El colchón seguía siendo blando (algo que parece una constante en Escocia), pero las sábanas, almohadas y toallas eran de muy buena calidad, blancas, impecables y nuevas.

El baño estaba impecable, con amenities completos: champú, acondicionador, gel de ducha y jabón de manos. Además, hacían limpieza diaria, con posibilidad de cambio de toallas si lo deseabas. Un servicio que no habíamos tenido en ningún otro alojamiento del viaje.

Un aspecto encantador fueron los snacks de cortesía en la habitación: chocolates, galletas, panecillos, pan de molde, porridge instantáneo, yogures, bebidas y plátanos. La mayoría no era apta para veganos, pero aun así el gesto fue muy valorado.

Las ventanas estaban abiertas al llegar, lo cual garantizaba ventilación fresca en la habitación, otro detalle importantísimo en alojamientos turísticos.

La calefacción funcionaba perfectamente. También funcionaba la televisión y, sorprendentemente, fue el único alojamiento de todo el viaje en el que el Wi-Fi funcionó.

En cuanto al aislamiento sonoro, las paredes eran finas y se escuchaba todo. Sin embargo, gracias al respeto y silencio de los huéspedes, el cartel de “quiet hours” a partir de las 22:00 y la tranquilidad absoluta de la zona (sin tráfico ni ruidos externos), la estancia resultó muy pacífica.

Al despedirnos, la dueña volvió a saludarnos y se interesó genuinamente por cómo había ido nuestra estancia.

La zona era muy tranquila y sin ruidos. Además, la ubicación resultó excelente como base para visitar las atracciones de Fort William y alrededores.

Lo bueno

  • Atención personal y amable de la dueña (check-in anticipado y trato cercano).
  • Limpieza impecable en toda la casa.
  • Habitación decorada con gusto y muy acogedora.
  • Moqueta limpia y sin olores.
  • Ropa de cama, almohadas y toallas de excelente calidad.
  • Limpieza diaria con opción de cambio de toallas.
  • Detalles de cortesía en la habitación (snacks, bebidas, frutas).
  • Ventilación correcta (ventanas abiertas al llegar).
  • Calefacción eficiente, televisión y Wi-Fi funcionando.
  • Zona muy tranquila y buena ubicación para visitar Fort William y alrededores.

Lo malo

  • Aislamiento sonoro inexistente (aunque compensado por el silencio y respeto de los huéspedes).
  • Snacks no aptos para veganos.

Fraser Suites Glasgow – 27 al 29 de septiembre

Este fue el último alojamiento de nuestro viaje por Escocia, dos noches en Glasgow. Lo elegimos porque tenía cocina y en las fotos parecía moderno y cómodo. Había otra opción más alejada del centro, pero sin cocina, así que finalmente nos decidimos por este. Lamentablemente, la experiencia fue desastrosa.

Entrar a Glasgow un sábado por la noche fue un choque total: calles repletas de gente borracha, vómitos en las aceras y hasta un hombre ensangrentado tras ser golpeado. Ese ambiente caótico ya nos hizo arrepentirnos de haber elegido esta ciudad como última parada.

Aunque estaba catalogada como piso 1, parecía un sótano con ventanas altas pegadas al techo que apenas dejaban entrar luz natural. El olor era repulsivo: moqueta sucia mezclada con polvo acumulado. Las paredes estaban manchadas y los rodapiés tenían una capa de polvo.

El baño, aunque más moderno que otros alojamientos del viaje, también presentaba acabados mediocres y suciedad.

La cocina y el salón, a los que se accedía por unas escaleras internas, estaban en condiciones deplorables: cocina sucia con paredes grasientas, sofá igualmente sucio e inutilizable, y en general una sensación constante de descuido y asco.

El Wi-Fi no funcionaba y la televisión era obsoleta, sin apps de streaming. Para colmo, el ruido desde la calle fue insoportable: gritos, música, botellas rotas y coches. Incluso con tapones era imposible descansar. Dentro del edificio tampoco había paz, pues cada vez que alguien caminaba en el piso de arriba, el suelo crujía sin parar.

Tras quejarnos, al día siguiente nos cambiaron a otra habitación en el piso 3. El “feeling” era diferente: seguía habiendo moqueta sucia y olor a polvo, pero estaba un poco más limpia que la anterior. El sofá al menos parecía utilizable y la televisión ya tenía opción de poner Netflix.

Esa mejora parcial nos dejó la impresión de que el hotel primero da las habitaciones malas, y solo si el huésped se queja, acceden a cambiarte a una mejor. Aun así, el nivel seguía siendo mediocre y muy por debajo de lo esperado para un apartahotel de este tipo.

Lo bueno

  • Ubicación céntrica (aunque con mucho ruido).
  • Baño relativamente moderno.

Lo malo

  • Habitación insalubre y deprimente.
  • Moqueta y paredes sucias, olor a polvo.
  • Cocina y salón en pésimo estado.
  • Wi-Fi que no funcionaba.
  • Ruido extremo de la calle y del edificio.

Aquí les dejo los enlaces a mi canal de YouTube:

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